martes, 31 de marzo de 2020

El rey centauro: 1a Parte

Así empieza su historia

Su historia comienza en un pequeño pueblo entre montañas, en ese pueblo vivía un niño, pero no era un niño humano, no, era un niño de una especie especial, un centauro, así es, un híbrido mitad humano y mitad caballo. A este pequeño lo encontró una pareja de centauros que vivían en ese pueblo, una noche tormentosa llorando en el hueco de un árbol mientras volvían a casa de recoger frutas y leña.

No dudaron nada en acogerlo y criarlo como si fuera su hijo, al haberlo encontrado una oscura y fría noche de tormenta, la pareja decidió llamarlo Torden, que en noruego significa trueno. El pequeño iba creciendo rodeado de todo el amor que sus padres de daban, no le faltaba de nada y se le hacía fácil hacer amigos.

Una vez cumplió la mayoría de edad sus padres reunieron el suficiente valor para contarle la verdad sobre el día en el que lo encontraron solo, sin nadie que cuidara de él y decidieron que ellos serían sus padres. Sin saber porque el joven ya intuía algo así, era diferente a los demás, mientras que todos los centauros del pueblo eran de colores marrones, negros, blancos y grises, el color de su cuerpo equino era azul oscuro. 

Un día llegó al pueblo un anciano centauro, se paseó por las calles observando a los jóvenes, hasta que de pronto se fijó en ese joven de color azul, así que cuando el chico volvió a su casa, el anciano lo siguió y antes de que entrara en la casa le pidió si podía hablar con sus padres, este les avisó y le dejaron pasar. El anciano les contó una historia:

“Llevo años buscando a este joven, se quien es, se de donde viene y me gustaría que él lo supiera, vengo del lejano reino de Stein, el reino de piedra de los centauros. Hace exactamente 17 años el reino perdió a sus reyes, una joven que servía a la reina se llevó al joven príncipe para esconderlo y protegerlo, pero se que esa joven murió y no se sabía nada del pequeño príncipe hasta hoy. Este muchacho al que habéis criado, es el hijo de nuestro fallecido rey Sterk, el centauro azul, el más fuerte y valiente de todos.”

El joven se quedó sin palabras, dijo centauro azul, él era azul y no había visto a ningún otro que lo fuera. Ahora sabía quien era su familia y aunque era tarde para conocerlos, quería ir al lugar de donde procedía y donde había nacido. Tenía que ir a toda costa conocería a todos aquellos que habían conocido a sus padres, que sabían cómo eran ellos y podían contarle todo, además dijo que era un rey, entonces él debería asumir el trono y cuidar de esa gente.

El anciano miró a ese joven lleno de energía, fuerte y sobretodo se notaba que había sido criado para ser amable y gentil con los demás pese a ese carácter duro que tiene. Entonces de una saca que llevaba, sacó un papel enrollado, lo abrió encima de la mesa, pudieron ver que era un mapa. El anciano le explicó al joven:

“Para llegar al castillo de piedra deberás primero cruzar el río que separa tu pueblo, después te encontrarás con una cueva, en ella habita un ser que te dará problemas, un minotauro, si le vences podrás atravesar las cuevas. Más allá tendrás que cruzar un lago helado que te llevará a las montañas de nieve, allí encontrarás otro desafío, una quimera de las nieves. Si lo consigues llegarás a un bosque donde te esperará Treet el sátiro, él te conducirá hasta el altar de piedra donde está la corona del rey Sterk, al conseguir llegar hasta allí habrás demostrado ser digno de ella. Una vez la tengas en tu poder, Treet te llevará al castillo de piedra donde serás coronado oficialmente.”


El anciano le entregó el mapa al joven, le deseó suerte ya que era demasiado mayor para hacer el camino de vuelta todavía, necesitaba un buen descanso. El joven le agradeció todo lo que la había contado, decidió que aunque le doliera despedirse de los únicos padres a los que había conocido, debía cumplir su destino y recuperar el trono de su padre para que desde donde lo esté observando se sienta orgulloso de su hijo.

Esa mañana se despertó temprano, desayuno junto a sus padres, cogió la alforja que su madre le había preparado con víveres, se lo colocó, se despidió de sus padres y emprendió su camino hacia el río. Mientras se alejaba del único lugar que conocía, amaba y consideraba su hogar, se le iban pasando por la cabeza todos los buenos momentos que allí había vivido, dejaba atrás todo lo que conocía y amaba.

En poco tiempo el joven llegó al río, se dirigió a una zona fácil de cruzar y grácias a sus poderosas patas logró hacerlo sin ningún problema. Solamente llevaba consigo la alforja y un hacha de hierro que su padre había forjado para él y con la que llevaba entrenando desde hace años, al principio le fue muy difícil ya que era demasiado pesada, pero se fue fortaleciendo y acabó por dominarla. 

Se dirigió hacia la cueva que salía en el mapa, cueva en la que según el anciano vivía un ser llamado, minotauro, le contó que los minotauros, mitad toro y mitad hombre, son criaturas fuertes pero no muy inteligentes, debía ser más astuto que ese monstruo para vencerle y así lograr pasar su primera prueba. De pronto se encontró en la entrada de una enorme cueva, le echó valor y se adentró.

Iba avanzando cauteloso, hasta que escuchó una especie de bramido aterrador enfrente de él, acabó llegando a una caverna y al fin vió a aquella criatura el temido minotauro, era enorme pero Torden estaba seguro de poder vencerle.


La enorme criatura se abalanzó entonces sobre el joven Torden, este cogió su hacha con todas sus fuerzas y se dispuso a luchar contra la bestia, que no dejaba de lanzarle ataques con su arma, era muy fuerte como le habían advertido pero era lento, así que aprovechando que el tiene un cuerpo fuerte y cuatro patas, no dos como el minotauro, hizo acopio de todas sus fuerzas, se lanzó contra esa bestia y de una sola estocada con su hacha, acabó con el. Salió prácticamente ileso, solamente había sufrido algún arañazo.

El joven para demostrar que había logrado vencer al minotauro, tomó uno de sus cuernos y se lo guardó. Seguía su camino por las cuevas cuando de pronto escuchó unos lamentos que venían de otra caverna no muy lejos de allí. Llegó a una zona más oscura, encendió una antorcha y no podía creer lo que vió, era una joven centauro, pero de otra clase ya que en vez de tener cuerpo de caballo, ella lo tenía de ciervo.


Ella lo miró con asombro, pero se sintió aliviada de que no fuera aquella horrible bestia, que había vuelto para hacerle daño. Se acercó al joven guerrero que la había salvado, por fin podría salir de aquel horrible lugar y volver a ver la luz del sol. El joven se presentó primero y le contó su historia, la joven estaba conmovida por lo mal que el joven debió pasarlo. Le dijo:

“Encantada de conocerte Torden, me llamo Dawn, soy un centauro del bosque, hace un par de días ese monstruo atacó mi aldea y me llevó con él, estaba tan asustada. Gracias por salvarme, te estaré eternamente agradecida, pero ahora no tengo un hogar al que regresar, por favor déjame que te acompañe. Se que será peligroso y no soy una guerrera, ni podré ayudarte mucho, pero me gustaría hacerte compañía, igual así el viaje no se hace tan pesado.” 

El joven le permitió acompañarlo en su camino, así cuando recuperara el reino de sus padres ella tendría un nuevo hogar igual que él. Ambos salieron de esas oscuras cuevas y siguieron el camino marcado en el mapa por el anciano que fue a visitarlo. Iban parando para comer y descansar, la joven al conocer los bosques iba recolectando comida a medida que se les iba acabando.

A medida que avanzaban se iban conociendo, acabaron llevándose muy bien, ella era agradable y divertida, conseguía hacerle sonreír y eso a él le gustaba y a ella le gustaba que él fuera tan amable, fuerte, valiente y sobretodo sincero, con sus preocupaciones y pensamientos, se hicieron muy amigos. 

Casi un par de agotadores días por los bosques en los que cada vez se veía menos vida y hacía más frío, se estaban acercando a las montañas nevadas. De pronto se encontraron con el gran lago congelado, por el que debían pasar lentamente y con cuidado de no caer en las aguas congeladas y no caerse ya que podrían llegar a lesionarse una de sus patas. Debían cruzarlo y que rodearlo supondría quizás otro par de días.

Hicieron una fogata a orillas del lago para pasar la noche, entrar en calor, comer y descansar. Por la mañana hacía mucho frío, eso era bueno ya que así el lago no se rompería tan fácilmente, pero aguantaría el peso de dos centauros adultos. Empezaron a atravesar el hielo despacio, paso a paso, comprobando que era suficiente resistente para pasar por encima, parecía que iban a tardar mucho en llegar al final, pero no se dieron por vencidos.

Después de un agotador esfuerzo tratando de no resbalar ni romper el hielo, consiguieron al fin llegar a la orilla opuesta del lago, estaban agotados, decidieron descansar pese a que todavía les quedaban horas de luz porque frente a ellos se alzaba una imponente montaña cubierta de nieve. Torden advirtió a Dawn del peligro que allí habitaba pero la joven recalcó que lo acompañaría pasara lo que pasara.

Continuará....

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